Shigeko Kubota fallecía hace unos días. Perteneció al grupo Fluxus y fue una pionera de la videoescultura y la videoinstalación. Desarrolló su carrera siempre cuestionada por la fama de su marido, Nam June Paik. Irrumpió en el Nueva York de mediados de los 60 con su performance “Vagina Painting” y más tarde sus producciones audiovisuales consolidaron su trayectoria artística en los años 70.
Shigeko Kubota (1937-2015) nació en Japón y allí se formó como pianista y escultora. Abandonó su carrera musical por miedo escénico aunque siempre mantuvo relación con la música contemporánea. Participó en las vanguardias artísticas japonesas durante los años 60 hasta que se mudó a Nueva York y se unió al grupo Fluxus.

Era profesora de instituto y en sus ratos libres trabajaba en su estudio, en Tokio. Se dio cuenta de que en Japón no iba a tener posibilidades de desarrollarse como artista y rápidamente advirtió que su obra no sería reconocida nunca en su país. Una invitación de George Maciunas – fundador de Fluxus- a unirse al grupo le proporcionó la valentía necesaria para dejarlo todo: su trabajo, su estudio, su vida en Tokio y mudarse a Nueva York en 1964, donde fue acogida y valorada.

Su famosa performance “Vagina painting” para ella fue un juego, ya que se definía firmemente como escultora y, además, no terminaba de encajar las premisas de arte efímero del grupo Fluxus.
Para ella la obra de arte debía tener al menos una parte que permaneciese, que diese algún tipo de testimonio de la acción artística, mientras que Fluxus apostaba por la destrucción total de la pieza.
“Vagina painting” surgió cuando la invitaron al Festival de verano de Fluxus, en 1965, Shigeko comentaba en una entrevista: “No estaba interesada en la performance. Realicé esa pieza porque Maciunas y Nam June me lo rogaron.”.

No obstante, a pesar de ser considerada – por ella misma- como algo excepcional y sin impacto en su trayectoria y su posterior producción, aquella performance de tintes claramente feministas posicionaba a la artista en un plano reinvindicativo que marcó su carrera. La pintura que se usó para mojar el pincel, pegado a la parte de atrás de su falda, era roja, simulando la sangre de la menstruación.

La acción fue un desafío al expresionismo abstracto, en su mayoría ejercido por hombres, y en especial a Yves Klein y sus creaciones usando mujeres desnudas como pinceles para pintar su serie “Antropometrías”. No obstante, Kubota nunca se declaró abiertamente feminista aunque sí apoyó el movimiento; en una entrevista explicó por qué le gustó el vídeo como herramienta artística: “ era igual para ambos, hombres y mujeres porque era nuevo y apropiadamente barato y todos teníamos el mismo acceso a él.”

Así pues, lejos de la performance y del concepto de destrucción de la obra, lo que le unía a Fluxus era su admiración por el dadá, en especial Marcel Duchamp, y por el compositor John Cage, quien también maravillaba a Nam June Paik. Esa admiración por el dadá y por Cage que poseían los dos les unió en la creación de videoarte, desarrollando carreras paralelas e influenciadas mutuamente. Sin embargo, Kubota siempre quiso separar su obra de la de Nam June Paik: “Incluso cuando hacía mis propias obras la gente decía: ‘ella imita a Nam June’. Me enfurecía.”
La llegada del videoarte y la videoescultura completó una necesidad que Shigeko no había cubierto con la escultura hasta ese momento: “En el vídeo, el tiempo fluye fotograma a fotograma. Si lo combino con un objeto, el espacio resultante será un museo, como un panteón”.

En 1967 Sony lanzó las videocámaras portátiles lo que supuso un nuevo reto para la artista. Fruto de este lanzamiento tecnológico surge “Europe an ½ Inch a Day” un vídeo diario que relata en treinta minutos su viaje por Europa con la cámara portátil casi como único equipaje.
A diferencia de Nam June, Shigeko apostó por lo conceptual en lugar de lo experimental, lo que evidenciaba la separación de sus trabajos y diferenciaba sus estilos.

Así nació “Duchampiana: Nude Descending a Staircase” (1975–76), una pieza de videoescultura inspirada claramente en “Desnudo bajando la escalera” (1912) de Marcel Duchamp. Unos monitores embutidos en unas escaleras de madera muestran desnudos cinematográficos, de la época, bajando escaleras desde diferentes puntos de vista. Sobre la pieza, Nam June Paik le aconsejó: “Los americanos son muy simples como para entenderlo. No lo hagas” pero Shigeko lo hizo y no sólo vendió la obra sin problemas, la vendió al MoMA.

Una de las piezas más personales de Shigeko es “My father” (1973-1975) donde la artista aparece contando que su padre falleció, debido al cáncer, el mismo día que ella había comprado el billete de avión para ir a verle a Japón. Las imágenes se intercalan con imágenes del padre de la artista viendo la televisión, cosa que le encantaba. La artista hace hincapié en el hecho de que la televisión, las imágenes y el vídeo, complementan los recuerdos. En una entrevista afirmaba: “El vídeo es un fantasma de ti mismo. Es como tu sombra. Revela tu interior. Todavía existe después de que mueras”.

A partir de los años 80 su obra se volvió más lírica, interesándose por el paisaje y dejando patente la influencia que el budismo había tenido durante su infancia en Japón.
Tras la muerte de su marido, en 2006 llevó a cabo una serie de obras homenajeándole.
El pasado 23 de julio la artista fallecía en Manhattan, tras luchar contra el cáncer, a la edad de 77 años.
Créditos de las imágenes: post.at.moma.org, www.moma.org, www.hancinema.net, arteapiedecalle.wordpress.com, www.museoreinasofia.es, www.artnews.com